lunes, 5 de julio de 2021

¡Caray! Desde febrero está la casa sin barrer. Hay bastante polvo e incluso ya se está empezando a formar alguna que otra telaraña... Parece que vuelvo a casa después de un confinamiento, de un cierre perimetral o de quién sabe qué. 

Durante estos meses mi vida no ha cambiado. Bueno, o casi. Lo importante está todo resuelto y aunque últimamente el trabajo me agobia más de lo que me gustaría, cada día intento buscar hueco para hacer algo que me gusta: un paseo, leer un rato, escribir o ver algún capítulo de alguna serie. Hemos vuelto a ir a conciertos y, diez meses después, hemos podido hacer nuestra primera escapada a San Sebastián. Hasta que no estás en la playa, hueles el mar y contemplas la marea, no te das cuenta de cuánto lo echas de menos. Han sido un par de días, pero hemos cargado un poco la batería para afrontar la recta final de este curso tan largo. 

El pasado 30 de junio terminé mi primer taller literario anual en Fuentetaja. Han sido muchas clases, muchas horas invertidas y muchos textos escritos (y los que se han quedado a medias). Además de coincidir con gente estupenda y llena de talento, he aprendido a leer mejor y a interpretar mejor muchos textos. Este verano tengo que seguir escribiendo, además a mano y en libreta, y leer 'Madame Bovary', un clásico entre los clásicos. 

Otra cosas que he hecho en las últimas semanas ha sido leer mucho (sobre todo aprovecho los fines de semana) y todo me ha gustado bastante: 

- 'Nobles y rebeldes', de Jessica Mitford. Menudo historión. Ay las hermanas Mitford.💖

- 'Nada', de Carmen Laforet (relectura obligada este año). ¿Qué puedo decir de uno de mis libros favoritos?

- 'Agua salada', de Jessica Andrews. Esta novela llamó mi atención una tarde que me dejé caer por Cervantes y Compañía (ahora mismo mi librería favorita) y esa "cata a ciegas" fue todo un acierto. Sobre todo me gustó el estilo descarnado y casi automático de la autora. Muy recomendable. 

- 'Emma', de Jane Austen. Divertidísimo. Lo que más me gusta de Jane Austen es su ironía, su sentido del humor y esa sutileza para soltar "zascas" como panes. Y todo esto entre 1775 - 1817. 

- 'Llamadas de mamá', de Carol Fives. Un pequeño libro publicado en una de mis editoriales favoritas (Sexto Piso). Si bien tiene frases geniales con gran sentido del humor y párrafos más que lúcidos, me ha faltado una "chispita" para que se convierta en una lectura imprescindible. Una buena lectura para "descansar" de otras más intensas. 

- 'Lejos de Cassandra', de Jane Austen. Un librito de 120 páginas en el que descubrimos la correspondencia que Jane Austen le mandó a su hermana Cassandra, con la que tenía gran complicidad. Sus relaciones, sus visitas a vecinos, las fiestas a las que iban y, por supuesto, los libros de Jane son algunos de los temas que componen este pequeño libro epistolar tan "disfrutón". 

- 'Invierno', de Ali Smith. El segundo libro de su aclamado 'Cuarteto Estacional', aunque esta historia poco tiene que ver con la de 'Otoño'. Dos hermanas que llevan tiempo sin verse se reencuentran la mañana de Navidad. Los recuerdos del pasado se hacen presentes en pleno Brexit, una crisis migratoria y el calentamiento global. Este libro me gustaría valorarlo en su conjunto dentro del cuarteto. De momento, va a más.

- 'Un domingo en Ville-d’Avray', de Dominique Barbéris. Es mi última lectura (la terminé ayer noche, después de nuestra escapada de fin de semana y la primera dosis de la vacuna) y es un libro que no llega a las 140 páginas, pero que me ha sorprendido. Creía que la historia iba a ser más descafeinada (sobre todo por su extensión), pero me ha gustado porque creo que lo que no cuenta dice mucho más que lo que cuenta. La incomunicación, la insatisfacción o la apariencia de la felicidad son algunos de los temas que trata esta novela ideal para las largas y calurosas tardes de julio. Y además, de pasada, viajamos a París. 

Además de estas lecturas más cortas, durante semanas estuve inmersa en las aventuras y, sobre todo, desventuras de 'Anna Karénina', pero esto os lo cuento otro día. ¡Feliz semana! 💜

martes, 16 de febrero de 2021

SIMÓN

'Simón' es un libro muy fácilmente reconocible: es un Blackie (Books) gordote, de tapa dura y una portada tan naranja que es imposible no darse cuenta de su presencia en la mesa de novedades, es como un imán. 'Simón' llegó a casa por Navidad, fue una de esas novelas vetadas hasta el 6 de enero, por lo que intuía que alguien la había pedido por mí a los magos de Oriente. 


A estas alturas os imaginaréis que Simón es el protagonista de esta historia, nuestro héroe, como le define el autor Miqui Otero durante toda la narración. Simón tiene ocho años cuando el pebetero olímpico se enciende en Barcelona. En Sant Antoni, su familia regenta el Baraja, un bar de barrio de esos que todos conocemos y que seguramente todos hayamos frecuentado alguna vez, con esos parroquianos que todos reconocemos por nuestras calles. 

A Simón lo que más le gusta es leer y vivir aventuras con su primohermano mayor, Rico. La noche en la que Rico desaparece sin dejar huella, empieza la vida de verdad para Simón. Sin más refugio que los libros y la cocina, nuestro protagonista inicia una aventura que le llevará hacia confines desconocidos, pero también reconocibles por todos y es que al final, la vida es conocer gente, hacer amigos, algún que otro enemigo y, en definitiva, luchar por sobrevivir. 

'Simón' es el quinto libro que he leído en este 2021 y, como me pasó con 'Vozdevieja' , esa nostalgia por el pasado y por esos años 90 en los que los autores (y servidora) éramos tan sólo unos niños me ha hecho pararme a pensar y reflexionar sobre la infancia y sobre todo aquello que creía intocable e imperturbable. 

En las 448 páginas de la novela, conocemos a Simón y a todos los personajes con los que vive mil y una aventuras: Rico, Beth, Estela, Ona, Candela... Todos cómplices, amigos y enemigos. Y es que ya se sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y esto lo vemos muy a menudo en el relato.

De 'Simón' me han gustado varias cosas: que todo es reconocible (la nostalgia noventera) y el amor que siente el protagonista (y supongo que el autor) por los libros. Implícitamente me he encontrado un poquito con Zafón, con novelas de espadachines (pienso en Alejandro Dumas padre), también con algún destello de 'Nada' (Carmen Laforet) y ese costumbrismo tan Marsé.

Esta es una novela con aristas, con varias capas, que recorre los treinta años de vida de unos protagonistas tan imperfectos como tragicómicos. 

Sin efectos especiales, Miqui Otero nos brinda una historia repleta de fantasía, sueños y conquistas. Ha sido un verdadero placer conocer a Simón.

Valoración GoodReads: ⭐⭐⭐⭐

miércoles, 27 de enero de 2021

EL COLIBRÍ

Según la RAE, el colibrí es un ave americana de la familia de los troquílidos, algunas de cuyas especies son extremadamente pequeñas, capaz de mantenerse suspendida en el aire mientras vuela para libar el néctar de las flores, y de plumaje colorido y brillante.

Esta definición, sobre todo lo de brillante, encaja muy bien con Marco Carrera, protagonista de la novela de la que vengo a hablar hoy (de ahí el título del libro)


‘El colibri’ (Sandro Veronesi) cuenta las peripecias de Marco, un oftalmólogo residente en Roma que ha consagrado su vida para lograr la felicidad y el bienestar de sus seres más queridos. A través de cartas, conversaciones con el terapeuta de su exmujer y recuerdos, conocemos a este hombre, un héroe de lo cotidiano que nunca ha tenido lo que realmente ha merecido. Marco cuenta lo que piensa, habla de su sufrimiento, de su goce, de lo que le hizo feliz y de sus episodios más tristes y oscuros.

En esta novela hay tristeza, amor, alegría, muerte, optimismo y luz. Mucha luz. Lejos de ser un libre triste de recuerdos, las memorias de Marco Carrera desprenden esperanza, siempre hay un día siguiente, incluso en el peor de los casos, en el desamor y en la peor de las muertes. Pero para Marco, la vida siempre sigue, siempre hay un día siguiente y algo a lo que aferrarse. La vida son continuos cambios y lo importante es que nosotros nos sepamos mantener suspendidos en el aire como los colibríes, como hace el bueno de Marco.

‘El colibrí’ es un libro que engloba muchos géneros y cambia de punto de vista en cada capítulo. A veces hay diálogos, a veces cartas y otras veces los recuerdos y la nostalgia invaden la narración. Se podría decir que es una novela anárquica en cuanto estilo, pero increíblemente coherente. Como en (casi) todas las novelas hay amor y tragedia, pasan muchas cosas (imaginad una vida entera) y ninguna sobra. A veces es fábula y a veces hay epístolas que dejan con ganas de conocer respuestas.

El autor además juega con el tiempo y el espacio y con sorpresa final, llegando a un futuro ya no muy lejano que hace pensar e invita a reflexionar y profundizar al lector sobre este texto, tan brillante como tierno, como el mismo colibrí. 

Valoración GoodReads: ⭐⭐