lunes, 15 de septiembre de 2014

La comadrona

Pocos libros me han dejado tan vapuleada como 'La Comadrona', de Katka Kettu. Hace unos días, esta novedad de Alfaguara llegó a mis manos y no he tardado más de cuatro días en devorarla. Ha sido una lectura atípica, en ocasiones me gustaba y en otras no. Ha sido una obra que he tenido que reposar y pensar, por su extrema crudeza, porque remueve las entrañas en cada capítulo y no siempre estamos preparados para leer una historia así. 


Portada 'La comadrona'

'La comadrona' es una novela que se desarrolla en la fría Finlandia de 1944. La Segunda Guerra Mundial está a punto de terminar y el país nórdico, que hasta entonces había apoyado a la Alemania de Hitler, comienza una especie de "retirada" progresiva. Mientras los ecos y las noticias sobre el avance (mejor dicho, retroceso) alemán llegan, la comadrona ayuda a traer niños al mundo y hace labores de enfermera cuando así se lo piden. Su vida y sus creencias sobre la misma dan un vuelco cuando conoce a Johannes, un fotógrafo que actúa como oficial de las SS. Ella enseguida se enamora como nunca lo había hecho y hará todo lo posible por conquistar al alemán. Mientras, la guerra continúa y la amistad entre Finlandia y Alemania se empieza a resquebrajar...

Si tengo que definir esta novela en una palabra seguramente sería brutal, porque lo es en todos los sentidos de la palabra. Hacía mucho, mucho tiempo, que no leía un libro tan directo, de esos que no te dejan coger aire porque después de un párrafo extremo llega otro, y otro. Para nada me esperaba así esta lectura y tengo que decir que lo agradezco. 'La comadrona' es una historia de amor durante la Segunda Guerra Mundial pero nada tiene que ver con las novelas que hemos leído sobre el tema. No habla sobre amores imposibles, que luchan por estar juntos hasta que lo consiguen. No, es mucho más. 'La comadrona' es un libro que golpea continuamente tanto por lo que narra, como por como lo narra. Y es que Katja Kettu parece que ha escrito el libro desde las entrañas, con un realismo en ocasiones espeluznante pero magnético a la vez que te atrapa y no te suelta. 

La novela tiene 416 páginas que se podrían leer en una noche, eso sí, si el estómago y el corazón aguantan. A menudo hay que parar y reflexionar sobre lo leído, sobre la brutalidad que se dio en una guerra que no nos imaginamos ni remotamente. La autora no se corta en describir la brutalidad que puede llegar a expresar el ser humano, una brutalidad física pero también psicológica, que es casi peor. Katja Kettu logra que mentalmente nos traslademos a Finlandia, al Fiordo del Hombre Muerto, que es dónde se desarrolla gran parte de la trama, donde la protagonista espera la llegada del enigmático Johannes. 

Además de los dos protagonistas, el libro cuenta un reparto digno de mención. Cada personaje es importante y todos consiguen ser parte fundamental de una historia que también recordaremos gracias a ellos. Desde el padre de la comadrona, hasta la niña que un día aparece y que decide adoptar, todos tienen su razón de ser en el momento preciso. 

Tengo que reconocer que una vez ha pasado el tiempo, voy recordando más detalles del argumento pero olvidándome de los nombres (al ser nórdicos, mi capacidad de retentiva es menor). De lo que si me acuerdo es de que está narrada en tres primeras personas: la comadrona, Johannes y, de manera epistolar, por el padre de la chica. Gracias a esto, tenemos tres puntos de vista diferentes y dos puntos de vista sobre el amor que se complementan para que vayamos conociendo a estos peculiares personajes. 

'La comadrona' ha sido una lectura muy diferente, muy plástica y muy visual. El personaje de ella es tan enigmático como repelente, aunque hay que comprender que la guerra sacó (y saca) lo peor de las personas y eso la autora lo plasma de manera magistral en estas páginas. El instinto de supervivencia es mucho mayor que cualquier otro sentimiento y, desde luego, estos personajes lo tienen muy desarrollado. Tanto que da miedo. 

No puedo más que aconsejar la lectura de 'La comadrona'. Es una novela que golpea y que nos hace reflexionar sobre la bajeza y la vileza del ser humano. Muy recomendable.

viernes, 12 de septiembre de 2014

SEPTIEMBRE

Así, en mayúsculas pongo título a esta entrada. Me apetecía escribir un post off-topic, una entrada más personal en el que contar mis planes (que no propósitos) para el curso que ahora comienza, porque sí, porque he vuelto con las pilas cargadas y llena de optimismo y espero, que me dure mucho, mucho tiempo... :)


SEPTIEMBRE, imagen "prestada" de alguna página de Google

Como muchos ya sabéis (por Facebook y por Twitter), he pasado mis vacaciones de verano en Berlín, una de las capitales europeas que más Historia alberga en sus calles. Desde la imponente Puerta de Brandeburgo (que estuvo oculta entre los dos muros que dividían la ciudad hasta el año 1989), pasando por la pequeña ciudad de Postdam, hasta el Campo de Concentración de Sachsenhausen, es impresionante. Uno de mis destinos pendientes que, por fin, he podido conocer. Una visita muy recomendable. 


Un mural del East Side Gallery (o Muro Pintado de Berlín)

Tras este descanso (sobre todo mental), he vuelto con ganas de hacer muchas cosas, ahora que llega el otoño, que empieza a refrescar por las tardes y que empiezan a apetecer las tardes de café, lectura y reseñas. Es por eso por lo que me he apuntado a un curso de relato breve en la librería La Central. Quiero mejorar un poco la técnica y empezar a escribir algo, aunque sea para mí misma o incluso para enseñaros por aquí, ¿por qué no? La verdad es que estoy muy emocionada, lo estoy viviendo como una "vuelta al cole". Este año podré perderme por alguna papelería para comprar un bonito cuaderno y bolígrafos y rotuladores de colores, algo que hace mucho tiempo que no hago. La lista de las lecturas que vamos a hacer es estupenda así que también os hablaré por aquí de esos libros que seguro son maravillosos. 

Además de esto, por supuesto, mis energías se van a concentrar en mantener el blog lo más activo posible, dentro del tiempo que tenga y de mis posibilidades. Las lecturas se empiezan a acumular pero poco a poco, llegarán a puerto. Tengo muchas ganas de hablaros de muchas novedades literarias que ya he tenido la suerte de leer y de compartir con vosotros impresiones. Aún (sí, aunque hayan pasado dos semanas desde mi regreso) estoy aterrizando y organizándome. Todavía no he podido visitaros a todos ni contestar los comentarios pendientes pero con un poco de paciencia, lo conseguiré...



La música es otra de mis pasiones y la temporada 2014 - 2015 también viene fuerte en cuanto a conciertos. Mis gustos son muy diversos y los tengo de todo tipo aunque estoy deseando que llegue el que Vanesa Martín (por cierto, maravilloso su nuevo disco) ofrecerá en la sala La Riviera de Madrid. Eso sí, todavía tengo que esperar unos meses pero, para amenizar la espera, primero veremos a Malú y después a Supersubmarina. Y lo que vaya surgiendo por el camino, incluyendo teatro y cine, que cuando viene el frío es lo que apetece. 

Y esto es todo. Me apetecía contaros un poco mis planes y mis inquietudes para el nuevo curso. Espero que todos hayáis descansado y también volváis con las energías renovadas. 

Mientras sigo leyendo y reseñando algún título pendiente, os dejo banda sonora. No sé si será de vuestro gusto pero a mí me encanta :) 




¡Nos leemos!

domingo, 7 de septiembre de 2014

El amor entre los peces

Entre lectura y lectura de Benjamin Black (mi autor del verano), me apetecía sumergirme entre las páginas de un libro corto, fresco y ágil, que narrara una historia divertida que no me hiciera pensar mucho. Sinceramente, el verano me agota. Mirando mi biblioteca particular, me topé con 'El amor entre los peces', de René Freund y que recientemente ha publicado la editorial Alfaguara. La verdad, que no me acordaba de que esta historia se desarrollaba en Berlín, y me ha venido genial porque es el destino de mis vacaciones estivales. Una encantadora casualidad. 

Portada de 'El amor entre los peces' 

Fred Firneis es un poeta que está pasando una tremenda crisis creativa. Susanne, su editora, después de insistir mediante llamadas, correos electrónicos y visitas, le recomienda que salga de Berlín y que coja aire, a ver si le vuelve la inspiración. El problema es que Susanne necesita esas nuevas páginas de inmediato porque no le queda un céntimo de euro para pagar facturas a bancos y proveedores. A regañadientes, Fred acepta la oferta y se va al bosque en el que la cobertura telefónica no existe. La casa es de su editora y está prácticamente abandonada, tanto que tiene paquetes de pasta de antes de la caída del Muro de Berlín. Los días empiezan a pasar aunque las novedades no tardarán en llegar, un joven llamado August y Mara, una misteriosa mujer pondrán su día a día "patas arriba"... ¿Volverá la inspiración del escritor? 

'El amor entre los peces' es un novela de doscientas páginas que se lee en un suspiro y que no molesta, es de esas historias que el lector empieza y termina de leer con una sonrisa y que es ideal para leer en esta época del año, cuando parece que nos apetecen lecturas más ligeras y divertidas.

Esta novela tiene cuatro personajes encantadores y que encajan a la perfección para dotar al relato de vida y buenos momentos, serán los cuatro puntos cardinales de esta historia que desprende buen humor en cada página. Sin quererlo, el lector se ve envuelto en un folletín con enredos, amor y musas, como a todo buen escritor le corresponde. 

'El amor entre los peces' no tiene nada especial y sin embargo es un libro que se disfruta en su conjunto por la trama, por la locura que viven sus protagonistas y por lo bien que se lee. Los capítulos cortos y los diálogos constantes son siempre un punto fuerte en este tipo de historias. Las cartas que Fred le manda a Susanne son muy divertidas y le dan un punto diferente a la narración que, por cierto, está hecha en tercera persona. 

Puede que este libro no pase a la Historia de Literatura pero su función la cumple a la perfección: es entretenido y divertido, ideal para las calurosas tardes de verano y con un final un tanto imprevisible. Recomendable si queréis pasar un buen rato alejados de preocupaciones y con una buena dosis de sentido del humor.